Manifiesto
Escrito desde un camino de lastre
Administramos cabinas al final de un camino de lastre, en la península de Osa. Aquí se va la luz. Se daña la bomba. Y los huéspedes llegan a las tres.
El software de hoteles nunca se escribió para este lugar. Se escribió para cadenas: tableros de RevPAR, bloqueos de grupo, seis meses de implementación. Y nunca aprendió a hablar nuestro idioma — Hacienda, WhatsApp, colones y dólares revueltos, la contadora que pregunta lo mismo cada mes.
Así que el «sistema» de nuestro lodge terminó siendo esto: una hoja de cálculo, un teléfono lleno de chats, una caja de facturas — y una persona, vos, cargándolo todo en la cabeza. A las once de la noche. En temporada alta.
Construimos Staywarden porque éramos esa persona.
Creemos en cinco cosas
Administrar no es tu trabajo. Atender es tu trabajo.
Cada hora en la hoja de cálculo es una hora que no estás con tus huéspedes — y ellos vinieron por vos, no por tu Excel.
Lo que puede pasar solo, debe pasar solo.
Una salida ES una tarea de limpieza. Una reserva ES una factura. Que el sistema saque las conclusiones; vos ya las sabías.
Cumplir con Hacienda es dignidad, no burocracia.
Un negocio formal puede crecer, pedir crédito y dormir tranquilo. Por eso la factura electrónica viene integrada, no agregada después.
Tu número es tuyo. Tus datos son tuyos.
Tu WhatsApp sigue sonando en tu teléfono. Y te podés ir el día que querás, con todo en un archivo. Un sistema del que no podés salir no es un sistema — es una trampa.
Corre en nuestro lodge antes que en el tuyo.
Cada función sale primero en nuestro propio lodge, con reservas reales y un equipo real. Si no aguanta un sábado de entradas y salidas con la bomba dañada, ahí nos enteramos — y lo arreglamos.
Empezamos con lodges porque somos un lodge. Pero buena parte de Costa Rica vive de atender — cabinas, tours, transporte, sodas — y merece herramientas que hablen su idioma. Queremos construirlas.
Vení. Hay lugar bajo este techo.
— Alexander Lionett · Cliente cero · Península de Osa